From Miami to New york

During my recent one-week break from school, I took advantage of the time to pack my bags and visit the Big Apple. This trip was not for pleasure, but rather, to do research for the purpose of improving the blog, to look for new trends, and to explore new locations as well as gastronomical experiences.

The whole week (from Saturday to Saturday) ended up being pure work! We began each day at 8 AM and went to bed at midnight, after having walked the city, attended events, and completed photo shoots. Much of this included getting lost and stuck in traffic.

I tried to put in some workout time and so I signed myself up for Barry’s Boot camp. I was able to go the first two days, but the rest of the week I was just to tired and simply didn’t have the time.

I live in Miami, so I’m used to sunny, amazing weather (most of the time), people smiling and dancing, and driving back and forth from the city to the beach. Comparing this environment to New York seemed impossible because of how fundamentally different New York is. People are always running, are hasty, and are using taxis, ubers, and the metro (subway). I have to admit that this characteristic of NY made me and the crew more exhausted.

One day we had to walk through a very rainy New York. We got our shoes soaked and there was so much traffic, much in part due to the Pope’s recent visit and the United Nations meeting. All of this caused the city to be more chaotic. But I can’t complain– even that made the trip a good experience, because getting so soaked was humorous and forced us to experience something funny and different to that which we are so used to.

A few of my favorite moments of course involved food. New York is a gastronomical heaven! I went to The Standard Grill at the meatpacking district, sat down on their terrace, and enjoyed some coffee, desserts, and my favorite: the Standard Hamburger. On other days where we didn’t have much time, I enjoyed tremendously the Bergdorf Goodman’s 7th-floor café (their view is spectacular), or Freds restaurant at Barney’s New York. (These two spots I really recommend if you are around the city).

After a very hectic week, full of work, highs and lows, I got the chance to reunite with some friends from France and Mexico, with whom I had dinner at PMF “Pardon My French.” Afterwards we went clubbing at Up & Down, which made the end of the trip a great one.

Every city has is pros and its cons. Miami, New York … some things about these places are good, some are bad, but undoubtedly, both cities are amazing.

That said, for the moment, I’ll stick with my Miami.

De Miami a Nueva York

Aproveché mi reciente semana de vacaciones escolares para hacer maletas y visitar la Gran Manzana. El viaje no fue de placer, sino para hacer algunas investigaciones con el fin de mejorar mi blog, buscar tendencias y explorar nuevas locaciones, además de vivir experiencias gastronómicas.

Toda la semana (de sábado a sábado) terminó siendo puro trabajo. Empezábamos cada día a las 8 de la mañana y nos dormíamos a la media noche, después de caminar por la ciudad, asistir a eventos y completar photo shoots. Bastante de este tiempo también consistió en perdernos y quedar atascados en el tráfico.

Traté de agregar al itinerario un poco de ejercicio, así que me inscribí a Barry’s Bootcamp. Fui los primeros dos días, pero el resto de la semana estuve tan cansado que simplemente no me di el tiempo.

Como vivo en Miami, estoy acostumbrado a su maravilloso clima soleado (la mayor parte del tiempo) la gente sonriendo, bailando y manejando desde y hacia la playa. Comparar eso con Nueva York resulta casi imposible, pues es sumamente distinta. La gente está corriendo, siempre apresurada tomando taxis, Uber o el metro. Debo admitir que esta característica nos dejó a mí y al equipo más cansados.

Un día tuvimos que caminar por un muy lluvioso Nueva York. Nuestros zapatos se empaparon y había mucho tráfico, más del habitual por la visita del Papa y la Asamblea General de las Naciones Unidas, lo que hizo de la ciudad un caos. Pero no me puedo quejar, porque hasta esa anécdota hizo del viaje una buena experiencia, pues quedar completamente mojados fue muy chistoso y nos obligó a vivir algo divertido y distinto a lo que estamos acostumbrados.

Algunos de mis momentos favoritos obviamente incluyeron buena comida. ¡Nueva York es un paraíso gastronómico! Fui a The Standard Grill en el Meatpacking District, me senté en la terraza y me deleité con los postres y el café, aunque mi platillo predilecto fue The Standard Hamburger. Los días que no teníamos mucho tiempo para comer disfruté tremendamente el café que está en el séptimo piso de Bergdorf Goodman (la vista es espectacular) y Freds, el restaurante de Barneys New York (recomiendo ampliamente estos dos lugares a quienes visiten la ciudad).

Después de una ajetreada semana repleta de trabajo, altas y bajas, tuve la oportunidad de reunirme con unos amigos de Francia y México para cenar en PMF “Pardon My French”. Más tarde nos fuimos de fiesta a Up & Down, cerrando el viaje con broche de oro.

Cada ciudad tiene sus pros y sus contras, Miami, Nueva York…algunas características son buenas, otras malas, pero, indudablemente, ambos lugares son increíbles.

Dicho esto, por el momento me quedo en mi Miami.